El crecimiento acelerado de nuestros niños



Hoy me gustaría hablar sobre un tema que veo muy a menudo en mi familia, y es como los niños cada vez parecen ser más adultos en miniatura, lo que comúnmente conocemos como “quemar etapas”. A veces comparo como era yo de pequeña y me asombro al ver como son ahora los niños. Y lo pero de todo es que no ha pasado tanto tiempo desde que yo soy una niña, y aún así noto una brecha generacional enorme desde hace unos años para aquí. 

Mi madre trabaja en un colegio de primaria y el otro día fui a recogerla cuando salió de trabajar. Mi madre es profesora de religión, y le tocaba con los niños de sexto de primaria, cuando la vi acompañarlos hasta sus familias fui del todo consciente de este crecimiento adelantado. Muchas de las niñas iban maquilladas, con ropa nada adecuada para una niña. Los chicos, con unos cortes de pelo propios de adolescentes, y unas actitudes que para nada tienen que ver con un niño de doce años. Por esto, me gustaría analizar los factores que han llevado a este cambio social. 


En primer lugar, creo que no es ningún secreto que las redes y la tecnología juegan un papel muy relevante en el cambio social de mentalidad que se está dando. Si bien es cierto que lo tecnológico ha supuesto un avance y es muy positivo en algunos aspectos, no todo iba a ser tan bonito como parecía. Nuestros niños se exponen desde muy pequeños a contenidos que no están pensados para un niño. Yo tuve la suerte de vivir una infancia jugando en las calles, con mis amigos, en fin, siendo una niña. 


Las infancias de hoy en día son sentados en un escritorio con un ordenador jugando a videojuegos, por cierto nada educativos en su mayoría. A veces llevo a mi sobrina al parque y me sorprende lo vacío que está. Entonces me pregunto ¿dónde están los demás niños? Todos esos niños que veo constantemente en las escuelas de mi zona, casualmente desaparecen a la hora de comer, no los veo por la calle en toda la tarde. 




Esto viene ligado al segundo factor, que es la falta de tiempo para jugar. Cada vez hay más cosas, pero menos tiempo. Creo que jugar es una actividad fundamental para un niño, el juego en todas las especies es la fuente de socialización y de adaptación en una comunidad, y el ser humano no es la excepción. En nuestra sociedad el juego libre está perdiendo peso, y los niños pasan todo su tiempo en actividades, con los deberes, en clase… Esto se une al poco tiempo de los padres para brindar un acompañamiento de calidad en el desarrollo de sus hijos. La vida moderna exige muchas responsabilidades y una vida que parece ir en “x2”. Es paradójico que en un mundo donde tenemos toda la información para ser los mejores padres, los niños se encuentren más solos que nunca.





Además, la sociedad va demasiado rápido y esto se traslada a la infancia. Cada vez los niños empiezan a preocuparse antes por su aspecto físico, por eso tenemos a niñas de 10 años exigiendo a los reyes un set de maquillaje. Las series, la música, todos los imputs que entran en los cerebros de nuestros niños  normalizan comportamientos de adulto y hacen que estos quieran imitarlos. En este blog ya se habló del tema de la pornografía, que ha influenciado mucho este cambio. Es una problemática que afecta especialmente a las niñas, que se ven obligadas a encajar en los cánones de belleza bajo una presión estética que les afecta desde una edad muy temprana.


Por eso, debemos replantearnos como sociedad este crecimiento acelerado. No es algo deseable y por supuesto que no debemos promoverlo ni aceptarlo. Quizás sea necesario volver a la calma e intentar que un mundo tan acelerado no nos consuma por completo privándonos de nuestra identidad. Dejemos que la infancia siga siendo esa etapa de juegos, risas, y aprendizaje, donde el mundo adulto es algo desconocido y ajeno para los más pequeños. Propongamos que dejen de jugar a ser mayores, para jugar a ser niños.


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