El supuesto cambio del rol del docente

 Actualmente no paramos de escuchar que la palabra “maestro” ya no es lo que era, que la nueva realidad histórica y social ha resultado en un cambio a cerca de qué y cómo entendemos la palabra docente. Todo esto es el fruto de una nueva sociedad tecnológica en la que se argumenta que “lo importante no es el contenido, sino las competencias para manejarlo”. 

Si se piensa de manera frívola, esto tiene todo el sentido del mundo. Con la llegada de internet, y sobre todo de la IA, tenemos en nuestras manos cantidades ingentes de información. Entonces, ¿Por qué el maestro debería dedicarse al contenido, si el contenido está al alcance de todos? Según esta perspectiva, para optimizar el proceso educativo el maestro debería limitarse a dotar a los alumnos de las competencias necesarias para discriminar y entender la información de internet. Sin embargo, en esta entrada os propongo que penséis más allá, y que distingamos la información del conocimiento. 


El contenido está en internet, si, pero ¿Qué clase de contenido? aquí es donde estriba el problema principal. El contenido de internet es a menudo incierto e insuficiente para desarrollar de verdad una capacidad crítica hacia el mundo que nos rodea. Creo que para esclarecer todo esto, primero es importante diferenciar información de conocimiento, que aunque a veces se usen como sinónimos, hay matices fundamentales que los distinguen. 


La información es un conjunto de datos con significado y contexto. El conocimiento requiere de un proceso individual y mental, relacionado con la memoria y con los conocimientos previos. Podemos decir entonces que la información quizás sea algo más simple de transmitir, más objetivo, y desde luego, más pasivo. Por el contrario, el conocimiento es activo, personal e implicado. No se trata de simples datos sino de una red que interconecta el saber humano de manera increíblemente perfecta. Para mí es de lo que convierte al humano en un ser mágico, capaz de transformar. 


Si consideramos que el deber del maestro es transmitir información, entonces sí, su rol ha cambiado. esa información está al alcance de todos nosotros con un simple click. Sin embargo, el papel de un profesor es mucho más complejo que la transmisión de información, su deber es formar conocimiento y sembrar el amor y el interés por él. Para esta entrada me he basado en un destacado filósofo: Gregorio Luri. A menudo las opiniones de este autor suenan duras y controvertidas, pero desde que lo descubrí mi visión sobre la educación se ha enriquecido considerablemente.


En su obra La escuela no es un parque de atracciones, Luri argumenta:  “Si te interesa la fecha de nacimiento de Mozart, nos insisten una y otra vez, basta con buscar en el móvil que llevamos en el bolsillo. Pero no nos dicen que, para estar interesado en Mozart, primero hay que conocerlo: hay que tener a este compositor y pianista en la memoria, y no en el bolsillo.” 


Aquí es donde radica el valor del profesor como transmisor de conocimiento, y no de meras habilidades de gestión del mismo. La cita me parece sinceramente preciosa. No se trata de conocer, se trata de entender y de vivir el conocimiento como algo vivo y en movimiento en nuestra vida. Sinceramente, no creo que esto pueda lograrlo una máquina, por muchos avances algorítmicos y tecnológicos que presente. 




Internet jamás podrá sustituir al maestro, ni siquiera en la transmisión de conocimientos, algo que hoy en día consideramos tan trivial. Por eso me gusta ser crítica con estas nuevas ideas, que creo que debemos reflexionar más fondo, y no caer en aceptar slóganes que a priori suenan tan innovadores y disruptivos.


Se argumenta la necesidad de manejar la información priorizando las herramientas y competencias, sobre el dominio de contenidos específicos. Esto es incompatible con el famoso “pensamiento crítico” bajo el que se amparan todas estas metodologías novedosas. Ese famoso "pensamiento crítico" aparece en boca de todos los pedagogos modernos, pero a la hora de concretar, nadie sabe explicar qué y cómo se adquiere dicha habilidad. Se suele decir "Que el alumno decida en base a su criterio", pero yo digo "decidir... ¿en base a qué criterio?". 


Bajo mi punto de vista, el criterio está muy lejos de ser algo innato. En mi familia viví recientemente un acontecimiento que me hizo reflexionar sobre el tema. Mi tía le puso a mi prima tres pares de zapatos para que la niña escogiera "en base a su criterio" con cuatro años. Es un ejemplo muy tonto, y de verdad que no estoy en contra de que se deje espacio para estas decisiones, pero considerarlo como un paso más para adquirir pensamiento crítico es, sin duda, un error. Esta acción probablemente ayudará a que mi prima desarrolle su identidad y su personalidad, pero no le ayudará a posicionarse, por ejemplo, políticamente, dentro de 15 años. Creo que está claro que una niña de 4 años no tiene criterio. 




El criterio se adquiere con la educación. Se adquiere a través del conocimiento que un maestro es capaz de transmitir a su alumno, y si, a través de la memorización también. Para tener un criterio es fundamental conocer ciertos aspectos o acontecimientos de una temática en concreto. Por ejemplo, nadie puede tener una opinión crítica sobre la historia de España, sin conocer eventos como la Reconquista, el Imperio o la Guerra de la Independencia. No basta solo con saber "manejar esos contenidos", hay que tenerlos. 




Sin conocimientos previos, un alumno no puede distinguir la verdad, y no es ningún secreto que la red está plagada de falacias. Es tarea del maestro dotar del conocimiento y los necesario para distinguir lo verdadero de lo falso. Solo así conseguimos una educación realmente comprometida, donde se fomente el amor por la sabiduría y el conocimiento crítico. 


Como conclusión, creo que el rol del docente sigue siendo una figura clave en educación. Por muchos cambios tecnológicos que haya, la esencia del maestro siempre va a ser necesaria, porque hay cosas que solo un humano es capaz de transmitir. Por una educación donde el conocimiento no es un mero instrumento que hay que aprender a usar, sino un saber en sí mismo que nos enriquece como lo que somos: Humanos, no máquinas

Comentarios

Entradas populares de este blog

¡Bienvenidos al blog!

La pornografía en las aulas

La escuela se queda sin su principal cliente